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domingo, 9 de enero de 2011

Trading, Economía y Sociedad.

Espacio Colaboradores
Autor: Rafael García

Este artículo lleva tiempo en mi cabeza. Lleva bastante tiempo, años. Ahora me animo a escribirlo seguramente dejándome muchas cosas en el tintero, pero vamos a ver si somos capaces de transmitir la esencia de estos pensamientos.

Como digo, hace tiempo que me he encontrado con muchísimas reticencias sociales al mundo del Trading. Fundamentalmente van por dos caminos: una su peligrosidad por acudir a casinos de juego y otra su “inaceptable” concepción de especulación pura y dura, de su no generación de riqueza ni económica ni social.

Vamos a suponer una persona formada en Trading, con años de experiencia y que desde su casa es capaz de ir generando un patrimonio creciente, con dificultades normales pero con constancia (el sueño de la mayoría de los lectores de este blog). Dedicarse a “esto” para la gran mayoría de personas, independientemente de su perfil, culto o inculto, económicamente alto o bajo, se trata de una actividad casi “pirata”, poco educativa, juegos de artificio o incluso “especulativos salvajes” (muy utilizada por la izquierda y que todavía no alcanzo a comprender). Los traders son monstruos de dos cabezas con sed de sangre ajena, peligrosos tiburones asesinos que solo esperan debilidades de los demás para quedarse todo su dinero.

Bueno pues vamos a intentar ser serios. Personas con cierta formación suelen diferenciar entre economía real y economía no real (falaz de orígen). Suelen decir que la actividad económica real es aquella que genera riqueza y trabajo de manera directa (en general cualquier actividad que realice la transformación de un producto o subproducto para la generación de valor añadido en él y su posterior venta, o sea, sector manufacturero). Es decir, la agricultura, la ganadería, la industria en general (incluida la construcción civil), la generación de servicios inmediatos, etc., etc.

Por ejemplo quien pone una pescadería necesita comprar el pescado a un mayorista (que previamente ha comprado al pescador o pescadores, patrones o asalariados), en ello genera valor añadido (incrementos sucesivos del precio, comisiones) hasta llegar a la pescadería en donde a su vez incrementa su precio para obtener beneficios en el negocio. En toda la cadena se ha ido generando beneficio tras beneficio y además se supone que puestos de trabajo directos. No solo por la materia prima “pescado”, además por la producción de cajas para el pescado, transportistas, fabricación de hielo, venta de neveras y congeladores, fabricación de furgonetas, etc. etc.

En el caso descrito, como en tantos otros, la gran masa ve directamente la generación de valor económico, social en puestos de trabajo que a su vez genera nueva riqueza, económica y social. Exactamente lo mismo ocurriría con el constructor de un edificio de viviendas, con muchas más implicaciones incluso, albañiles, encofradores, fontaneros, electricistas, soladores, pintores, jardineros, carpinteros, materiales de todo tipo, etc., etc. En cada nudo se genera riqueza directa, en dinero y en puestos de trabajo.

A esto le llaman sectores de economía real, directa. Aquí es donde el 95% de la masa ve los beneficios inmediatos del funcionamiento de la Economía Capitalista. Y además de todo ello, socialmente se consideran fundamentalmente dos cosas: horas de trabajo a cualquier nivel y pago de impuestos de los beneficios empresariales (I.S.) y de los trabajadores (IRPF, cuotas S.S., etc.). Con ello los economistas dicen que se “redistribuye la riqueza” y por tanto el Estado de Bienestar, económico y social, implantado en medio primer mundo, aumenta.

Y aquí viene lo bueno. Si en vez de todo esto, una persona que dispone de dinero suficiente lo que hace es comprar un edificio entero ya hecho y revenderlo a mayor precio por partes pequeñas (pisos), obteniendo por ello su beneficio, hablamos de un “especulador” sin prejuicios, que no crea puestos de trabajo, que no genera riqueza y que solo obtiene su propio beneficio. Además socialmente se trata de un bandido que aplasta a los demás, que sólo consigue el incremento de los precios para su egoísta beneficio. Esto es ASI, estas palabras son normalmente “aceptadas” y lo peor, asimiladas en la habitual jerga política mentirosa. Y más, la masa lo acepta como real y cierto. Mentira.

Si intentamos aparcar el tema de la evasión y el fraude fiscal (que existe, es real y hace daño) para lo cual el Estado tiene medios, si quiere (no interesa políticamente hablando, habitual doble juego de los políticos), para atajarla, vamos a intentar llegar al fondo del asunto económico (el social comúnmente aceptado es la maldad de esta persona).

La persona que ha hecho esa compraventa si que ha generado riqueza. Primero ha hecho que el constructor o antiguo promotor gane su dinero afectando directamente a toda la cadena. Segundo genera puestos de trabajo porque ella solita no va a vender pisos, ni a hacer publicidad, ni marketing, ni servicios de mantenimiento, ni conserjes, etc., etc. Además por el beneficio generado va a pagar impuestos, sueldos, etc. Y por fin con su beneficio va a generar más riqueza porque o bien se lo va a gastar (lo que reactiva más cadenas de producción) o bien lo va a reinvertir en la generación de otro negocio similar. O por lo menos buena parte de ello.

Y en todo ello nos hemos dejado a la parte más importante de la cadena, el sector financiero. También se suele escuchar que el sector financiero no es un sector real de la Economía. Pues como podrán observar es parte fundamental de la misma. Para el patrón de pesca que compra el barco, para comprar camiones el mayorista de pescado, para alquilar un local el pescadero final; para comprar un solar, para financiar la construcción de una obra, para los consumidores finales que compran los pisos o para que el “especulador” compre la obra completa.

Independientemente de la crisis económico financiera actual y sus orígenes y consecuencias (tema muy largo a debatir) los bancos son cruciales en la generación de toda la cadena de valor. Sin ellos el resto no hubiera existido. Vamos a dejar de lado otras consideraciones pero ¿no son los bancos fundamentales en el proceso? ¿no generan beneficios que han de pagar impuestos?¿no generan puestos de trabajo?¿no reinvierten sus beneficios lícitamente?

Los bancos ganan dinero básicamente tomando dinero a un tipo de interés y prestándolo a otro mayor. Ese diferencial es su ganancia. Pero tomado en esencia eso no es malo, es bueno, genera actividad real, beneficios reales y puestos de trabajo reales en toda la Economía. Pero los bancos también obtienen sus recursos “especulando” en los mercados. ¿Son por ello malos intrínsecamente? NO.

¿Es bueno un bar de copas? … lo pueden pensar. Genera muy pocos puestos de trabajo, el margen de beneficio es brutal para el empresario si le acude gente, no genera riqueza directa y la social en cuanto a ocio y esparcimiento (necesario en la Sociedad) puede ser tremendamente “compensada” con los accidentes de tráfico, alcoholismo, peleas, drogas, etc., etc. Económicamente sigue siendo un buen negocio, ya … ¿y socialmente? … Pues no están demonizados los empresarios de bares de copas (algo que me parece fantástico).

Les pongo un ejemplo de una actividad económicamente desastrosa pero socialmente tremendamente valorada (por mi también). Y ello con todo mi respeto a su formación, preparación, capacitación, dedicación a su trabajo y profesionalidad. Por supuesto me gustaría que se entendiera en sentido amplio. Yo lo haré en sentido estrictamente económico: el sector médico.

Un médico que trabaja para el Estado es una ruina económica. Sólo gasta. Le supone al Estado un gasto tan brutal que si nos paramos a pensarlo nos quedamos de piedra. En preparación previa, sueldos, materiales, equipos, etc., etc. Económicamente hablando solo generará riqueza directa cuando gaste su sueldo. No deja intervenir tampoco al sector financiero, directamente, no pide créditos para trabajar. Si que genera riqueza en las empresas de medicamentos, a las de fabricación punteras de equipos, etc., pero un beneficio muy importante para las empresas y una ruina económica para el Estado, una hemorragia, que lo paga (vamos a suponer que puede, que no puede) mediante la redistribución de la riqueza previa. Salvo que el médico monte una clínica privada, entonces sí que generará beneficios económicos directos e incluso puestos de trabajo. Pero entonces su “bondad social” pierde enteros.

El médico no es un especulador, al contrario, es alguien que presta un servicio insustituible a la Sociedad (a algunas porque en muchas los gobiernos prefieren que no crezca la esperanza de vida por razones económicas). Es alguien muy valorado e indispensable ¿por qué? Pues porque genera valor en lo más importante para el ser humano, la salud. No genera dinero directo, solo gasta. Y es admirado. ¿Quién vendió el bloque de pisos no ha contribuido al sueldo del médico y por tanto a la curación de pacientes?... pero el “especulador” es “malo” y el médico es “bueno”. Económicamente hablando, en el sector REAL de la Economía es mucho más interesante el primero. Socialmente hablando, claro, el segundo.

Bueno pues esto ocurre con el operador en mercados, el trader. Creo que a estas alturas vemos que si gana dinero es económicamente bueno para la Sociedad. Puede gastar y reinvertir sus beneficios, incluso de vez en cuando genera puestos de trabajo directos (pocos, si). Pero socialmente es malo ¿por qué? Pues porque no realiza directamente el valor añadido de una manufactura, ni puesto de trabajo directo. Toma productos del mercado y los compra o vende a diferencial para obtener beneficios, produce impuestos, incluso genera actividad financiera directa. Pero es que si lo pierde solo causará su propia ruina, no genera cadenas de pérdidas de valor. A nadie le hace daño.

Eso si, socialmente puede ser un inadaptado, un especulador sin prejuicios (me hace gracia cuando se usa esta palabra de manera peyorativa), un loco solitario que se aprovecha del esfuerzo ajeno, que no genera riqueza, que actúa con “aire”, con humo volátil. Incluso es peor que el vendedor del edificio porque al menos éste tiene “ladrillos”, el especulador no tiene nada, anotaciones en cuenta. Números escritos en “barras de hielo” que no producen nada. Solamente pueden generar caídas de la Bolsa (de chiste) y pérdidas de valor para el “inversor tradicional” que ha ganado el dinero e invierte sus ahorros con el sudor de su frente. Por cierto, que se pongan a operar a ver si sudan.

Pues basta ya de ignorancia, de demagogia barata y de mentiras generalmente aceptadas como verdades. Al fin y al cabo un trader es un “autónomo” que se atreve a realizar una actividad diferente, desconocida en profundidad por la Sociedad, que genera riqueza y que si no la genera solo se causa daño a sí mismo. ¿Existe en la Economía alguien tan aséptico para el Sistema?

Trabaja en algo que requiere mucho más sacrifico que lo que la mayoría ve y sobre todo es capaz de arriesgar su propio patrimonio a diario, constantemente (en ningún trabajo del mundo ocurre esto, ni en otros autónomos ni por supuesto en directivos que arriesgan el ajeno, el de los socios).

Ya están acostumbrados a ser “políticamente incorrectos”. Bueno, es lo que hay. Solo ellos saben de su valor. Pocos les van a entender, al revés. Son unos pocos miles en comparación con la masa social políticamente correcta que cumple un trabajo perfectamente social. Aunque las empresas estén muchas de ellas llenas de incompetentes, vagos y medradores sociales, bien vistos, claro. Lo han elegido libremente. A nadie le hacen daño, como si que lo hacen muchos otros.

Para nosotros tienen mucho valor, son emprendedores, generan riqueza y no son comprendidos. Al fin y al cabo son héroes, no villanos.

Mucho ánimo para todos ellos. Mi más sincera admiración.
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viernes, 17 de diciembre de 2010

Sistema, Psicología, Gestión y Dinero

Espacio Colaboradores
Autor: Rafael Garcia

Hace tiempo que quería escribir un artículo, o lo que sea, de este tipo. Agradezco a Javier que me haya permitido publicarlo en su blog.

Antes de desarrollarlo os pido disculpas por dos motivos: quizás es un poco largo para el neófito; además es mi opinión, solamente mi opinión, dicha desde la experiencia personal e intransferible que produce estar en mercados financieros desde hace más de doce años y además haber enseñado a muchos alumnos Trading, psicología y gestión monetaria. A mi manera, por supuesto.

Muchas personas con las que me he encontrado en el mundo del Trading, llenas de ilusión y esperanza, han comenzado en esto con el objetivo de obtener una manera diferente de ganarse la vida. De cambiar de vida, de dejar atrás lo que hacían o lo que no hacían. Otros, los menos, lo han hecho como aproximación curiosa, “ a ver que pasa”, escépticos (no sin motivo).
Los primeros se benefician de la pasión e interés que ponen en ello, si bien sus ideas poco claras de “este mundo” y la no obtención de resultados inmediatos les llegan a frustrar rápidamente. Los segundos adolecen de pasión y entusiasmo pero no se frustran, daban por descontado el fracaso.
Y hay un tercer grupo. Comienzan como los primeros, pasan por la reticencia de los segundos y acaban siendo traders. ¿Por qué? Pues porque los mercados y el Trading les ha cambiado la vida, su manera de concebirla, su forma de entenderse consigo mismos.
Fundamentalmente a este tercer grupo va dirigido el artículo, si bien he de decir que a todos el Trading les beneficia. Sigan en él o no, la visión futura de sus trabajos, hobbies, relaciones humanas habrá cambiado para siempre después de haber hecho Trading. Seguro.

No cabe ninguna duda que, como preconiza Javier en este blog, uno de los pilares fundamentales en el éxito en el Trading es la psicología del operador. La lucha no es contra el mercado, es contra él mismo. También necesitaremos de una disciplina operando (sistema), algo fundamental que enlaza con lo anterior, no se pueden separar. Y por supuesto necesitaremos una gestión monetaria adecuada. Los grados o porcentajes de gotas de estas esencias variará con cada persona.
Para todo ello necesitaremos un entrenamiento, como los deportistas de élite, los ejecutivos o los albañiles. Nunca pensamos que para ser trader necesitaremos lo que para cualquier trabajo necesitamos: aprender y estudiar, conocer; después entrenar, desarrollar y seguir aprendiendo. Al final necesitamos una preparación mental, dominar el medio y sus circunstancias. Y sobre todo necesitamos amar lo que hacemos. Si no nos gusta el Trading mejor lo dejamos, como cualquier otro trabajo, salvo que nos sea estrictamente necesario.

Dejo a un lado las cuestiones morales, éticas o filosóficas de lo que un trabajo de este tipo significa, si crea o no riqueza real, puestos de trabajo, “operaciones especulativas” sin pudor. Se podría abrir aquí un gran debate, por supuesto, pero lo dejaremos para más adelante. El trabajo existe, es, y por tanto se puede realizar. Además podríamos debatir mucho sobre lo que es el “éxito” en el Trading. Concepto bastante discutible: ¿Es ganarse dignamente la vida, es hacerse “rico” (¿rico en qué?), es disfrutar con lo que hacemos, es distinguirnos de la masa, es comodidad?....... muchas preguntas. Si Javier nos deja intentaremos profundizar en todo ello en otro momento.

En estas líneas vamos a dar por supuesto que tenemos un sistema en el que creemos porque lo hemos “entrenado”, parametrizado y ajustado a nuestras normas y bien ejecutado “funciona”. Ahora hay que ponerlo en práctica. Saldrán los miedos, pánicos a veces, las inseguridades. También saldrán las ambiciones y avaricias (que pequeña es la frontera que las separa). Saldrán los buenos y los malos humores, peor aún, las euforias y las depresiones. Por supuesto la perfección no existe, pero hemos de aproximarnos mucho. Mezclaremos dosis de ambición pero sin avaricia, miedo sin pánico, buen humor sin exaltación y “malos rollos” que no han de ir a más (solamente limitándolos en el tiempo).
En los dos párrafos anteriores se resume toda la filosofía de éste blog, sin duda, y conseguirlo no es fácil, ni mucho menos. Pero para ello estamos.

Pero este artículo se quiere referir al tercer puntal, a la gestión monetaria. Y cuidado, a la gestión monetaria entendida desde mi punto de vista.

La gestión monetaria de la operativa es fundamental, por supuesto. El número de contratos de futuro que empleemos o de acciones, entradas salidas, acumulaciones, etc., etc.
Veremos si en una fase inicial al definir el sistema, éste nos obliga a realizar scalping, con más contratos, a operar tramos, tendencias. Diferentes espacios temporales, futuros, acciones, opciones, spreads, etc. Si lo hacemos discrecional o automático, etc.

Bien, queremos dedicarnos a “nuestra gestión monetaria”. De lo que vamos a hablar no se suele comentar casi nunca en ningún sitio y por ello ojalá nos plantee debate y opinión, porque nos parece crucial. Después de la experiencia comentada, de haberlo vivido por mi mismo y en otros muchos, lo que voy a comentar no es agradable para la masa, lo sé y soy consciente, pero no puedo dejar de decirlo porque me parece mi verdad y soy libre para expresarla.

Muchas de las personas que han “pasado por mis manos docentes” me preguntan ¿estoy preparado para operar en real? (operar en real significa poner dinero del bolsillo y arriesgarlo cada día en el mercado). Mi respuesta siempre ha sido la misma. Técnicamente lo estás. Prueba y decides. Es más, has de probarte porque si no llegarán las dudas, los miedos y la imposibilidad de acabar la formación. Esto no es darle la palmadita en la espalda hacia el abismo, no, ellos han elegido hacerlo. Pero de la misma forma que se gana abriendo una posición (sin abrir es imposible), la única manera de ser trader es operando. También me he encontrado a muchos traders de salón, los veo a la legua. No, las verónicas, la chicuelinas o el natural de mano baja, cadente, templado y de fuera hacia dentro no se hacen delante del sofá. Se hacen delante del morlaco, del bicho. Se entrenan con el sofá por supuesto, pero se certifican con el animal.

Y ahora viene lo “bueno”, lo políticamente incorrecto, la discrepancia generalizada. Mi punto de vista.

Operar en el mercado requiere de muchas cosas, pero sobre todo requiere dinero. Cuando una persona que empieza abre una cuenta con 5.000 euros en su broker porque no tiene más, porque incluso el hacerlo ya le supone un grandísimo esfuerzo, por no hablar de personas que piden prestado el dinero (algo criminal), lo más probable es que fracase. Entrar al mercado en un futuro financiero con esa cantidad exige un nivel técnico y de control emocional tan elevado que muy pocos son los llamados a conseguirlo. Pensemos que con una mala racha (drawdown dicen los anglosajones) de una sola semana, sus posibilidades en el mercado se han reducido a cero, está muerto. Por no hablar de la imposibilidad de seguir operando por falta de garantías. Antes de eso ya lo tiene que haber dejado, recoger el resto e irse a su casa, contento de no haberlo perdido todo.
Claro siempre aparecen los que dan con un broker muy barato en comisiones, en garantías, la solución definitiva porque es más barato. Falacia mortal, su nivel de apalancamiento en ese caso crece, el mercado cotiza igual el tick en cualquier broker. Y el apalancamiento mayor en una persona que empieza siempre es una desventaja. Otra cosa es operar con mayor apalancamiento cuando la cuenta es mayor y los resultados positivos, solo entonces juega a nuestro favor.
Pero aún más, saldrán quienes operen esos engendros sintéticos como CFD’s, ETF’s, warrants, turbos o similares adefesios financieros que “brillan” (destellan incluso) por su modernidad y a mi me parecen que nos hacen volver al invento de la rueda, retroceder muchos siglos.
Unos penalizan el tiempo, otros el apalancamiento (como lo he expresado), la mayoría la liquidez (claro depende de quien los emite, a conveniencia) y todos son perdedores para el operador. Por supuesto ganadores para el emisor. Suena bonito eso de “opere sin comisiones”, desde “tal y tal” con tan solo “tanto”, etc., etc. ¡¡Cuidado!! Es la manera más rápida de dejarles nuestro dinero. Las horquillas en mercados financieros son la mayor maldad inventada (ahí está su beneficio). Eso es la liquidez de un producto, que a cualquier precio exista contrapartida inmediata, fundamental a la hora de operar un sistema. Eso es gestión monetaria pura y dura. Pero pocos la valoran.
Como decía, las posibilidades de un novicio en cuestiones de Trading con esa cuenta se reducen a la mitad de la mitad……. De la mitad. Aunque suene duro y feo hay que decirlo.
Si le añadimos el componente de inmediatez, el cóctel resulta explosivo. Porque aunque muchos lectores no lo crean, me he encontrado a muchas personas que en los próximos equis meses pretenden vivir de los mercados como única fuente de ingresos, dejar sus trabajos (o no porque ya no los tienen). Van apañados……. En fin.

Esto no es así. Para ser trader necesitamos dos condiciones necesarias aunque no suficientes, pero sí que necesarias. Una cuenta saneada que no nos exija el reembolso rápido del dinero (lo que se dice el dinero “que no hace falta”) y no depender del éxito del Trading en un espacio temporal limitado (lo que se dice “colchón financiero”…….. de supervivencia física).
No voy a hablar de cantidades en general aunque si mencionaré algunas como “fronteras”.
Si por ejemplo nos dedicamos a hacer intradías en futuros (pequeños), con la “seguridad” de saber siempre lo ganado y lo perdido cada día, cerrados y durmiendo a pierna suelta, aproximadamente la frontera, por la experiencia la situaría en unos 20.000 €, de un contrato en un contrato, limitando la disciplina de pérdidas mucho y dejando correr los beneficios. A mi y en contra de la opinión mayoritaria me sigue pareciendo absurdo limitar las ganancias. Que sea el mercado o nuestro tiempo trabajando quien las limite, que no sea yo.
Con eso podremos valorarnos unos cuantos meses probablemente, nos dejará espacio para probar para decidir si vamos a ser o no ser traders. Después deberemos aumentar nuestro capital si podemos o aplazar nuestra decisión de seguir en ello.
Es decir, probar a ser trader ¿es barato?¿cualquiera puede?.... NO. Desde mi punto de vista no puede. Si tenemos poco dinero ¿qué deporte hacemos? Pues seguramente correremos por la calle (ni siquiera en cinta), montaremos en bici (algunos) o subiremos caminando montañas (si las tenemos cerca). Pero no vamos a probar el heliesquí, no vamos a montar a caballo, no cazaremos en una montería y por supuesto no haremos vela en crucero.

Hay personas que se pueden quedar estupefactas con la siguiente afirmación:

Operando intradía en un futuro y con una cuenta por encima de 60.000 euros soy capaz de no perder ningún solo día. Por supuesto, ganaré a medio plazo.


Si, si, la pueden releer. Es cierta. No tiene truco. Bueno tiene unas premisas muy importantes: más disciplina, muchas dosis de entrenamiento y aún más calma. Solamente tiene una limitación, el tiempo. Por lo tanto no es cierta, hay días que se puede perder. Lo que si es cierto es que a medio plazo ganaré.
Y ahora muchos se estarán preguntando ¿de dónde saco 60.000 euros para hacerlo? La respuesta no existe porque o se tienen o no se tienen. Si no se tienen se podrán tener y se podrá intentar. Si se tienen se puede intentar, pero nadie les va a garantizar el éxito. Las premisas son premisas y hay que cumplirlas.
Pero creo que esas no son las preguntas que hemos de hacernos. Ya con hacer eso muchos se darían por muy contentos. Pues no, seguimos el razonamiento. ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a hacer eso? Casi nadie se ha contestado a esta pregunta. El nivel de autoexigencia que ello implica, de concentración, de horas, de esfuerzo es tan intenso que la propia capacidad física y mental del operador acaba por agotarse. Lo digo con conocimiento de causa.
Después se pasará a operar de otra manera. Con mucho más capital se pueden operar acciones, se puede reducir la exposición a la volatilidad cubriendo carteras con opciones o futuros (derivados), ganamos menos porcentaje que antes, pero ganamos constante y por tanto más dinero que antes. Nuestro tiempo se valora más y la dedicación al mercado es mucho menor. No por ello poco concentrada o poco trabajada, pero si de menor exigencia mental, por supuesto.
Por supuesto luego vienen comisiones, slippages, impuestos, gastos corrientes, etc etc. Que las personas en su iniciación tampoco tienen en cuenta.

No quiero olvidarme de una parte fundamental en la gestión monetaria. Es crucial. Muchas personas piensan que cuando operen, les puede ir bien y se sacarán un “sueldecito” mes a mes. Bien es loable. Pero más loable me parece que también piensen que la posibilidad de perder es real, cierta, posible.
Algunos dicen: “claro cuando vaya ganando mes a mes iré sacando mi sueldecito y ya está”. Doble falacia.
Eso no es cierto porque no todos los meses se gana y porque las cuentas no son como se las hacen muchos, desde luego que no. Si parto de 20.000 euros y gano 2.000 (un 10% que ya está bien al mes) “vivo” con los dos mil y sigo operando. Vale.
Pero si un mes pierdo 2.000 me pasan dos cosas: que mi cuenta se reduce a 18.000 euros y que además necesito el sueldecito de 2.000 para vivir. Es decir la cuenta se me queda en 16.000 euros. Ya tengo la espada de Damocles pendiente de un hilo. Mentalmente es casi imposible abstraerse, la presión de “recuperar” (palabra horrorosa en mercados y a extirpar de raíz) hasta 22.000 el siguiente mes es sencillamente acojonante. He de ganar casi el 38% en el siguiente mes para lograr ese objetivo sideral.
Vuelve a ser recurrente el tamaño de la cuenta al que le añadimos el tamaño de los reembolsos.
Operar por necesidad es perder por obligación (como el juego, aunque el Trading es diametralmente opuesto al juego). Muy, pero que muy pocas personas pueden conseguir esto, los dedos de una mano me sobran para contarlas entre quienes he conocido. Las hay, pero en porcentaje infinitesimal, vamos despreciable, no para ellos claro, sí para la masa.

No quiero acabar dejando a muchos desazonados, no. Mis impresiones son para pensarlas, acertadas o equivocadas, pero para pensarlas. Poca gente hace esto antes de operar, no reflexionan. Esto es serio no es de chufla, no es un juego.
El Trading es una posibilidad, cierta, realizable, hermosa e independiente, para muchos el sueño de un ser humano. Si. Pero también quiero constatar las dificultades con las que nos vamos a encontrar. En el trabajo, la disciplina, la perseverancia, la ilusión…… y en la cartera, en todo ello reside el éxito.

Autor: Rafael Garcia.
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